puro del Azar escondido
en la trinchera de los cuerpos.

en un cubilete repleto de dados
cargados, imágenes inconexas.
Y luego lanzar los dados
que resbalan azules
por el cuerpo de la noche,
organizando mundos.
Antes de despertar, dejo un beso
navegando por el rio
de los sueños.
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